El pasado sábado, el entrenador del Borussia Dortmund, Niko Kovac, demostró tener un fino olfato para pronunciar las palabras exactas en el vestuario. Tras el descanso, su equipo se transformó por completo, exhibiendo una mejora notable y un rendimiento sorprendentemente diferente.
Kovac, el experimentado técnico, admitió no recordar una disparidad tan marcada entre las dos mitades de un mismo partido, lo que subraya la extraordinaria influencia de su intervención en el vestuario.

