Los seguidores del Everton están experimentando una transición complicada a su nueva casa, el Hill Dickinson Stadium. Aunque el cambio desde Goodison Park después de 133 años de historia siempre iba a requerir un periodo de adaptación, una combinación de resultados deportivos decepcionantes —con tan solo cinco victorias en 16 partidos— y un calendario de encuentros poco conveniente está dificultando la conexión de los aficionados con el nuevo recinto.
Muchos abonados, especialmente aquellos que residen lejos, se ven incapaces de asistir a numerosos partidos en casa durante esta temporada debido a los cambios de horario impulsados por las transmisiones televisivas. El club es consciente de que este no es un caso aislado y que el problema es generalizado. Si bien los ajustes en el calendario de partidos benefician económicamente al club y aumentan su visibilidad para las cadenas, la temporada inaugural en el nuevo estadio ha puesto de manifiesto el impacto negativo en la participación y adaptación de los aficionados. Esta programación particular ha resultado especialmente perjudicial, ya que los seguidores intentan establecer nuevas rutinas para los días de partido en un entorno moderno y desconocido.

