Igor Tudor, el entrenador interino del Tottenham, mantiene una perspectiva positiva a pesar de una desalentadora derrota por 3-1 ante el Crystal Palace, lo que intensifica las preocupaciones del club por el descenso. Incluso después de una noche sombría en el Tottenham Hotspur Stadium, marcada por una palpable sensación de descontento entre los aficionados y la expulsión de Micky van de Ven que desencadenó el colapso del equipo, Tudor insiste en que el equipo «va en la dirección deseada».
Reconoce las circunstancias «extremadamente desafiantes» pero expresa confianza en guiar a su nueva plantilla lejos de la zona de descenso. Bajo el liderazgo temporal de Tudor, el Tottenham ha sufrido tres derrotas consecutivas, dejándolos a solo un punto de los puestos de descenso.

